Durante casi un siglo, el primate loris lento de Bangka quedó fuera de los registros científicos. Los últimos datos conocidos sobre esta especie nocturna correspondían al período entre 1930 y 1932, una ausencia que llevó a considerarla posiblemente extinta.
Esa incertidumbre terminó con la identificación de más de 90 ejemplares en la isla de Bangka, en Indonesia, situada frente a la costa sureste de Sumatra. La información surgió de un estudio publicado en la revista alemana Spixiana, que documentó los rescates realizados por una organización local entre 2015 y 2025.
El primate, cuyo nombre científico es Nycticebus bancanus, fue catalogado en 2020 como especie en peligro crítico de extinción y posiblemente extinta por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). También integró la lista de "primates perdidos" de la organización conservacionista Re:wild.
La aparición de animales en distintos puntos de Bangka aportó datos sobre la supervivencia de la especie en zonas separadas de la isla. Según el estudio, el Alobi Wildlife Rescue Center documentó más de 90 loris lentos de Bangka durante los últimos 10 años.
Muchos de esos individuos fueron encontrados en viviendas, jardines, plantaciones y carreteras. Otros llegaron al centro de rescate con heridas graves, en especial por contactos con cables eléctricos. Algunos no sobrevivieron pese a la atención recibida.
Tras completar su recuperación, 86 loris lentos fueron liberados en hábitats naturales adecuados, según explicó Timon Glaw, estudiante de posgrado en conservación de la naturaleza y gestión de la biodiversidad en el zoológico Haus des Meeres Aqua Terra de Viena y uno de los autores del trabajo. "El loris lento de Bangka sigue vivo", afirmó Glaw a Reuters.
El loris lento de Bangka es un primate pequeño, de hábitos nocturnos, pelaje marrón rojizo, ojos grandes y marcas faciales particulares. Su desplazamiento entre los árboles se caracteriza por movimientos pausados, distintos de los saltos o recorridos veloces de otros mamíferos que viven en las ramas.
Dentro de la evolución de los primates, esta especie guarda una relación más cercana con los lémures de Madagascar y los gálagos africanos que con los monos, los simios o los seres humanos.
Uno de sus rasgos menos frecuentes entre los mamíferos es la presencia de veneno. Al igual que otras especies de loris lentos, cuenta con glándulas cerca de los codos que segregan una sustancia. Cuando se siente amenazado, el animal eleva los brazos, lame esas glándulas y mezcla la secreción con saliva antes de morder.
"El veneno puede provocar reacciones alérgicas graves en los humanos, incluso potencialmente mortales", señaló Glaw a Reuters. Estudios sobre otras especies de loris sugieren que esa sustancia cumple una función en disputas entre ejemplares, además de una posible defensa frente a depredadores y parásitos.
El animal también posee un peine dental formado por dientes inferiores orientados hacia adelante. Esa estructura le sirve para el acicalamiento, para retirar corteza de los árboles en busca de goma y para administrar el veneno durante una mordedura. Debajo de la lengua principal, tiene otra lengua especializada que ayuda a limpiar esa dentadura.
Los ejemplares rescatados procedían de varias áreas de Bangka, un dato que, de acuerdo con los investigadores, indica que la especie persistió en más de un sector de la isla pese a décadas sin observaciones científicas confirmadas.
Glaw indicó que el hábitat natural del Nycticebus bancanus se redujo por la minería de estaño y por el desmonte destinado a plantaciones de palma aceitera. La isla se encuentra a cerca de una hora de vuelo de Yakarta, la capital de Indonesia.
El investigador consultado por Reuters añadió que el hallazgo abre la posibilidad de que otras especies consideradas desaparecidas sobrevivan en territorios donde no existen relevamientos científicos desde hace décadas.
La dieta del loris lento de Bangka todavía no se conoce con precisión. Los autores del estudio plantearon que puede incluir insectos, resinas de árboles, néctar y otras partes de plantas, como ocurre con especies cercanas.
La prioridad planteada por los investigadores consiste en proteger los bosques que aún permanecen en Bangka y realizar estudios de campo sistemáticos. Esos relevamientos permitirían determinar en qué áreas vive la especie y estimar el tamaño de sus poblaciones.