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SOCIEDAD

21 de octubre de 2026

La coach sexual que ayuda a las mujeres a redescubrir el deseo: orgasmos fingidos, carga mental y el mal ejemplo del porno

La uruguaya Flopi Peych llega a Buenos Aires para presentar su libro Acabar, un texto que nació de 19 años escuchando las preguntas que nadie se animaba a hacer

La coach sexual que ayuda a las mujeres a redescubrir el deseo: orgasmos fingidos, carga mental y el mal ejemplo del porno

Fuente: Netfan Servicios

Flopi Peych hojeaba la revista Cosmopolitan en un recreo de la facultad cuando vio el aviso que le cambió la vida. Faltaban años para que una marca argentina de preservativos publicara un comunicado que se volvería viral. "Ya no sabemos qué hacer para que cojan", fue el mensaje de la marca. En tanto, el Kinsey Institute confirmó que el número de jóvenes de entre 18 y 29 años que no tuvieron sexo en el último año se duplicó entre 2010 y 2024: de 12% a 24%.

Faltaban, además, casi dos décadas para que ella misma subiera a un escenario de TEDx en Punta del Este a hacer la pregunta que le llega todos los días a su consultorio. "¿Dónde está mi deseo que no lo puedo encontrar?". Pero en aquel recreo, a mediados de los 2000, Flopi no estaba pensando en nada de eso.

La joven estudiaba Economía en Montevideo, trabajaba en un fondo de inversión en la zona franca de Uruguay, había sido la primera empleada de Mercado Libre en ese país y lo que tenía entre las manos era una página con fondo rosado, un masajeador con forma de gatito de la marca Fun Factory y un eslogan. "Sophie Jones, despertá tu deseo".

"Esa página fue el inicio de todo", dice Flopi en diálogo con Infobae. En diciembre de 2006, Flopi viajó a Buenos Aires para una fiesta de fin de año. Volvió a cruzar el Río de la Plata con una valija llena de juguetes sexuales.

Uruguay tenía dos sex shops. Los dos eran oscuros. Flopi empezó a ir a las casas, a mostrar los productos, a hablar de lo que nadie hablaba. Imprimía volantes a color en la impresora del fondo de inversión, cortaba las hojas A4 a mano y las repartía en un show que había montado una sexóloga en Ciudad Vieja, a cambio de prestarle algunos productos para la presentación.

La gente llegaba porque era algo diferente. Se reía, preguntaba, tocaba los objetos. Pero no compraba. "El negocio era ir gratis a las casas a enseñar los productos y que la gente comprara. Y acá la gente no compraba", recuerda.

Lo que sí hacía era hablar. Una mujer venía preguntando por un vibrador y terminaba contando que nunca había tenido un orgasmo. Otra no sabía dónde estaba su clítoris. Otra fingía desde hacía años. Otra sentía culpa por masturbarse. Otra quería recuperar el deseo después de ser madre. "Y había personas que simplemente nunca se habían preguntado, '¿qué me gusta a mí?'", afirma Flopi.

Sex and the City había mostrado a Charlotte con su Rabbit y algo empezaba a abrirse. Pero lo que Flopi descubrió en aquellas visitas a domicilio fue que ella no estaba vendiendo juguetes. "Estaba escuchando historias", admite. Le vendía un anillito vibrador a una clienta que nunca había tenido un orgasmo y la mujer volvía a las semanas: "Floppy, no lo puedo creer, quiero más anillos. Como que lo mío venía por otro lado", explica. Venía por empoderarte y decirte. Che, mirá, esto existe, si te copa podés probarlo".

Lo que el porno mainstream les enseñó a los hombres, dice Flopi, fue que la mujer llega al orgasmo en segundos, grita, goza, tiene un squirt. "Entonces ellos aprendieron de ahí. La mujer no dice qué es lo que le gusta, qué es lo que no le gusta, cómo disfruta. No se entiende el tema de las respuestas sexuales, que la mujer precisa más tiempo". El resultado fue un desencuentro que se acumula durante años y que después se etiqueta como "falta de deseo".

"Durante muchísimo tiempo aprendimos a ser deseables antes que deseantes - sentencia Flopi-. Y para mí ahí hay una revolución enorme pendiente. Pasar de preguntarnos '¿le gusto?' a preguntarnos '¿me gusta?'. Parece un cambio mínimo de palabras. No lo es".

En su consultorio, le llegan decenas de consultas por día. Mujeres en relaciones largas que no tienen orgasmos y se acuestan con su pareja "para cumplir". Hombres de 40 y de 70 que dicen lo mismo. "Floppy, yo siento que me quedan tantos años de vida y que no estoy disfrutando lo suficiente". Parejas que nunca volvieron a hablar de sexo después de la primera conversación.

La falta de deseo, insiste, casi nunca es solo falta de deseo. "Imaginate una mujer que trabaja, materna, organiza la casa, sostiene vínculos, responde mensajes, vive con veinte pestañas abiertas en la cabeza y llega a las once de la noche destruida. Y encima piensa que 'además debería tener ganas de coger'. El sexo se convirtió en el pendiente número 21 del día", admite Flopi.

Y entonces buscan la pastilla. "No existe la pastilla rosada. Y aunque exista, la gente a veces es cómoda. Quiere tomarse algo y solucionar. Y no pasar por el cuerpo, no pensarse, no hacerse preguntas".

En septiembre de 2026, Tulipán publicó un comunicado que simulaba ser institucional. "Después de casi 40 años invirtiendo en innovación, investigación y desarrollo, lamentamos informar que estamos ante una situación límite. Ya no sabemos qué hacer para que cojan". La marca lanzó un perfume llamado "Ganas de Cogr" y encargó junto a Trendsity y QuestionPro el Índice Hot, un estudio sobre la sexualidad de los argentinos. Entre los hallazgos, la encuesta reveló que "un tercio de los jóvenes considera que el sexo está sobrevalorado". Solo 4 de cada 10 argentinos habían tenido sexo en el último mes.

El fenómeno no es local. Un informe del Institute for Family Studies de Estados Unidos registró que el tiempo promedio que la Generación Z pasa socializando en persona cayó de 13 horas semanales en 2010 a poco más de 5 en 2024. Según el Kinsey Institute, el 25% de los jóvenes adultos dice que las redes sociales y la inteligencia artificial satisfacen sus necesidades de intimidad, y el 28% reconoce que el tiempo de pantalla reduce su motivación para buscar conexiones sexuales en persona.

Flopi lo ve en su consultorio. "Los estudios dicen que los adolescentes y jóvenes no tienen sexo. Está pasando que las personas están viviendo su sexualidad en una pantallita", afirma.

Un día, un cliente joven fue a comprarle un lubricante. Flopi tenía un producto nuevo de Sexitive, la marca que representa en Uruguay, y se lo ofreció de regalo. "Tomá, para que compartas con tu chica", le dijo. El cliente la corrigió: no era una chica. Flopi se disculpó, pensando que era un hombre. "No, no", le dijo el cliente. "Es una muñeca inflable".

"Y ahora con todo el tema de la IA, los robots, las muñecas inflables que cada vez son más reales", dice, y se ríe. "Es como que se está yendo todo a la mierda. ¿Dónde vamos a terminar?".

Pero Flopi no se queda en la alarma. Nota otra cosa que le da esperanzas. Cada vez más personas le dicen que se desconectaron de Instagram. "Yo creo que estamos como sociedad diciendo ey, me parece que esto es demasiado mucho. Y tratando de volver a conectar con cosas simples". Si eso se mantiene, dice, hay una oportunidad para reconectarse con el propio cuerpo, con la sexualidad, con las otras personas. "Yo tengo fe".

La menopausia se convirtió en un commodity. "De no saberse nada hace diez años, de no hablarse de la menopausia, ahora todas las marcas te inventan el producto para la menopausia - dice Flopi-. Se volvió un bien de consumo. Estar menopáusica, tenés que tener una artillería de vitaminas, de lubricantes, de productos".

Flopi la llama "segunda adolescencia". El cuerpo cambia, las reglas cambian, hay que volver a conocerse. "Pero con una diferencia. Llegamos con décadas de experiencia y madurez. Y eso no te lo saca nadie", afirma Peych.

Lo que sí encontró en estos 19 años es que el placer puede aparecer donde menos se lo busca. Cuando organizaba una experiencia erótica en Ciudad Vieja, un practicante de shibari empezó a atarla con cuerdas. "Y el momento en que te empieza lentamente a sacar las cuerdas y te empiezan a rozar, vos decís guau. Esto no es nada alocado. Qué intenso. Qué interesante". No hubo penetración, no hubo contacto genital. "A veces lo que no es tan multiloco es quizás lo que te puede causar tanto placer".

Todos los días se prepara una ensalada que ella define como tántrica. "Tiene de todo, cosas de la tierra. Para mí lo más cercano al tantra que tenemos es la comida. Es un ritual que podés tener todos los días". Elegir el alimento, sentir el jugo, dejar el celular, salir al sol, poner los pies en el pasto. "Capaz que en un minuto tuviste una experiencia tántrica y decís era tan fácil. Y sí, es refácil. Si lo querés, es refácil".

En 2013, Random House le ofreció escribir un libro. Acababa de pasar el boom de Cincuenta sombras de Grey, Flopi había organizado un evento que dejó a la editorial enganchada. Pero ella sabía que ese no era el libro. "No hubiese sido este libro", dice. No había estudiado todavía la diplomatura en Educación Sexual Integral. No había fundado, junto a su socia Estela Bancalari, la primera Escuela de Sex Coaching de América Latina, una formación de cuatro meses que integra educación sexual, coaching y programación neurolingüística. No había subido al escenario de TEDx Punta del Este en marzo de 2026. No había acumulado 19 años de consultas, de anillos vibradores, de mujeres que lloraban en la primera sesión y de hombres que preguntaban si existía algo más que lo que habían aprendido del porno.

Acabar salió por Planeta Uruguay y ya está en todas las librerías de ese país. El libro se consigue en Argentina a través de Buscalibre y llega en dos días.

Lo define como "un manifiesto irreverente que mezcla información, humor y experiencias reales para cuestionar lo aprendido sobre sexo, amor, cuerpo y vínculos". Tiene un capítulo que quiso diseñar con puntos recortables para que las mujeres lo arrancaran y se lo entregaran a sus parejas. La sección escrita por Martín Rieznik. "¿Qué pasa? No saben, nadie les enseñó", dice sobre los hombres.

Le están escribiendo hombres que lo leyeron. "Diciéndome 'la verdad me encantó, ¿tenés algo más para recomendarme?'". Eso, dice, la llena de satisfacción, que el mensaje también le esté llegando al sexo masculino.

El 22 de octubre presenta Acabar en Erotique Pink, la boutique erótica de Palermo Hollywood que fue elegida mejor sex shop internacional en los premios XMAs Awards de Estados Unidos. El evento es una experiencia performativa: Flopi, Francesca Gnecchi —fundadora de Erotique Pink— y Rieznik van a hacer una parte artística, una charla entre los tres y una lectura del libro. El 25 de octubre sigue en Merlo, San Luis, en La Marquesa. El 29, en Rosario.

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